¿Cuántos pasos hay que dar al día para estar saludable?

 ¿Cuántos pasos hay que dar al día para estar saludable?

Un estudio corrobora que una media de 7.000 pasos al día puede ser beneficioso para reducir el riesgo de muerte.

Caminar es una de las actividades más beneficiosas para nuestra salud, y, si lo hacemos a paso ligero y con regularidad, podemos lograr mantener un peso saludable, perder grasa corporal e incluso prevenir o controlar diversas enfermedades, como las que afectan al corazón, al cerebro, algunos tipos de cáncer y diabetes tipo 2, entre otras.

Siempre hemos escuchado que es necesario realizar 10.000 pasos al día para que esta actividad sea realmente saludable para el ser humano. Sin embargo, se trataba de una campaña de marketing que hace años llevó a cabo un podómetro japonés, por lo que no existía ninguna evidencia científica que respaldara estos datos.

Recientemente, un metanálisis de 15 estudios que se ha publicado en la revista The Lancet Public Health ha evaluado a casi 50.000 personas de cuatro continentes diferentes con la finalidad de averiguar cuál es la cantidad de pasos diarios que “pueden mejorar de manera óptima la salud y la longevidad de los adultos”.

Este análisis, que se ha llevado a cabo con el objetivo de lanzar un mensaje de salud pública basándose en evidencias científicas de los beneficios de la actividad física, también pretendía identificar si la cantidad de pasos que debemos realizar es diferente según la edad de la persona.

Cuantos más pasos, menor riesgo de muerte prematura
Tal y cómo descubrió el equipo de investigadores de la Universidad de Massachusetts, dirigidos por la epidemióloga de actividad física Amanda Paluch, “dar más pasos al día ayuda a reducir el riesgo de muerte prematura«.

Según recalca la experta, de manera específica, en adultos de 60 años o más el riesgo de muerte prematura se estabilizó entre 6.000 y 8.000 pasos diarios, por lo que realizar más de ese número de pasos no proporcionó ningún beneficio adicional para la longevidad de este grupo de personas.

Por otro lado, los adultos menores de 60 años necesitaron realizar entre 8.000 y 10.000 pasos al día para estabilizar su riesgo de muerte prematura.

“Lo que vimos fue esta reducción incremental en el riesgo a medida que aumentan los pasos, hasta que se estabiliza», expone Paluch, quien recalca que el número de pasos necesarios fue diferente en adultos mayores que en personas jóvenes.

Para llevar a cabo la investigación, se combinó la evidencia de 15 estudios que investigaron el efecto de los pasos diarios en la mortalidad por todas las causas entre adultos mayores de 18 años. Así, agruparon a los casi 50.000 participantes en cuatro grupos comparativos según el promedio de pasos por día.

Los grupos de pasos se distribuyeron entre 3.500 pasos, 5.800, 7.800 y 10.900 pasos por día. Entre los tres grupos más activos que dieron más pasos al día, hubo un riesgo de muerte de entre un 40% y un 53% menor, en comparación con los grupos que caminaron menos.

Por tanto, los adultos mayores que dan entre 6.000 y 8.000 pasos diarios y los adultos jóvenes que dan 10.000 pasos al día, están reduciendo su riesgo de mortalidad.

La velocidad de la caminata no intervino en el riesgo de muerte
Los investigadores recalcan que este estudio no encontró ninguna asociación definitiva entre la velocidad al caminar y la disminución del riesgo de muerte prematura. Por tanto, solo fue importante el número de pasos realizados por día, independientemente del ritmo al que cada persona los realizó.

Este estudio respalda y amplía los hallazgos de otro estudio dirigido por Paluch, publicado en septiembre pasado en JAMA Network Open, que descubrió que caminar al menos 7.000 pasos diarios reducía el riesgo de muerte prematura en personas de mediana edad.

Con estos datos, los investigadores recomiendan a los adultos realizar al menos 150 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada cada semana.

Además, Paluch pretende guiar estas recomendaciones en base a una actividad física simple y accesible, como puede ser el simple acto de caminar.

«Los pasos son muy fáciles de seguir y hay un rápido crecimiento de los dispositivos de seguimiento del estado físico», concluye la experta, quien recalca que es evidente que “moverse incluso un poco es beneficioso”, especialmente en quienes no realizan mucha actividad física.

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