FAMILIAS BILINGUES: ¿Por qué los niños aprenden idiomas más rápido que los adultos?

 FAMILIAS BILINGUES: ¿Por qué los niños aprenden idiomas más rápido que los adultos?

Un estudio se ha encargado de analizar la principal causa por la que los niños aprenden a hablar idiomas más rápidamente que los adultos.

No nos es extraño que cuando se trata de idiomas, los niños pequeños suelan ser los que más rápido los aprenden, en comparación a jóvenes y adultos. Ahora, un estudio se ha encargado de investigar las posibles causas de este fenómeno, y mucho tendría que ver la forma en la que sus padres les hablan.

La rápida velocidad con la que los más pequeños aprenden a hablar un nuevo idioma es superior a la de los adolescentes, jóvenes y adultos. Una investigación realizada por la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (Pensilvania, Estados Unidos) lo ha corroborado y ha indagado sobre la principal causa que lo provoca.

A pesar de que se tiende a pensar que el motivo que hace que esto suceda sean las diferentes capacidades entre los niños y los adultos, más bien la clave tiene que ver con la manera en la que las personas adultas hablan a los niños.

El estudio ha sido publicado en Psychological Science y se ha podido llevar a cabo mediante un método elaborado por un grupo de investigadores que ha evaluado de forma experimental cómo los padres utilizan lo que conocen sobre el lenguaje de sus hijos para hablarles de una manera u otra.

niño

¿Por qué los niños aprenden tan rápido los idiomas?

La respuesta estaría en la forma en la que los mayores hablan a sus hijos, pues los padres parecen tener unos modelos muy concretos sobre el conocimiento de sus niños y los emplean para “adaptar el idioma” al hablarles.

Por otra parte, los adultos tienen la tendencia de hablar con los menores más lentamente, con un tono más elevado, con una entonación más exagerada e, incluso, introduciendo preguntas para comprobar que les han entendido. Todas estas características facilitan que los más pequeños se familiaricen más con el lenguaje y también permite a los padres saber cuánto saben los niños sobre el idioma para cambiar la manera en que les hablan y que así estos los comprendan.

De esta forma, este proceso es factible porque, como decimos, los padres saben cómo es el lenguaje de sus hijos puesto que los ven crecer e ir aprendiendo. Y aprovechando eso, pueden afinar la forma de comunicarse con ellos.

Siguiendo esta tendencia, según va aumentando la fluidez del lenguaje, la estructura que tienen las oraciones es mayor, así como la complejidad que usan las personas adultas al hablar. Tal y como comparan los investigadores, sería como cuando los estudiantes aprenden matemáticas, ya que progresivamente van avanzando en dificultad según van aprendiendo.

Asimismo, en este estudio también han analizado cómo las personas adultas (incluyendo a padres, tutores y cuidadores) consiguen ajustar sus interacciones con el desarrollo del habla de cada niño.

Para ello se realizó una actividad a pequeños de entre 15 a 23 meses de edad que consistía en que, junto a sus padres, debían escoger un animal de un grupo de tres. La mitad de los animales que se les ofrecía era de los que se suele aprender pronto (como el gato o la vaca). La otra correspondía a aquellos que los niños suelen conocer más tarde, como el leopardo o el pavo real.

Lo que se midió a través de este fueron las diferencias entre la forma en la que los padres hablaban de los animales que pensaban que sus hijos no conocían y la de aquellos que pensaban que sí conocían. Con este experimento comprobaron que los padres eran capaces de modificar la manera de hablar según si notaban si sus hijos conocían al animal o no.

Ideas para practicar un segundo idioma en casa con los niños

Desde distintas estrategias de conversación que les motiven, hasta el apoyo de las nuevas tecnologías o la cultura, hay distintas alternativas para profundizar en una segunda lengua sin necesidad de que sea un aburrimiento para los peques.

Madre e hijo (Foto: Pexels)

Es relativamente habitual escuchar en los parque y en los alrededores de los colegios a la salida y entrada de los peques a padres que hablan en un idioma que no es el castellano a sus hijos. Esto puede deberse a que la lengua materna de sus padres no sea el español, o que están trabajando el aprendizaje de una segunda lengua en sus hijos más allá del horario escolar.

Esta, la de hablarles a diario en un segundo idioma, es una estrategia efectiva cuando el objetivo es que practiquen los peques un idioma que no sea el suyo en casa. Se puede hacer por costumbre, o estableciendo estrategias que les incentiven, a modo de juego.

Un ejemplo es reservar la segunda lengua para actividades lúdicas concretas en las que se refuercen conceptos que se trabajan en clase. Otro ejemplo, hablar en dicho idioma solo cuando el tema de conversación hace referencia a una materia previamente pactada: el juego, la comida, la ropa, la higiene… Cualquiera vale siempre y cuando lo sepáis todo de antemano. Una última variación de esta fórmula es jugar con el tiempo: hoy se habla en inglés y mañana en castellano, o de 6 a 8 de la tarde es el tiempo del francés, por citar dos ejemplos.

El problema de estas estrategias eficaces es que requieren un buen nivel en dicha lengua de los adultos de la casa. Y eso no se da siempre. A veces lo habla solo uno, o ni siquiera, por lo que se deben buscar otras alternativas para que los niños practiquen otra lengua en casa.

Recursos audiovisuales
Es aquí donde entra el factor televisión. Las películas y las series en inglés ayudan a “hacer oído” a los peques, pero también a los mayores. Es una actividad recomendable porque por lo menos afinarás lo que en las clases de inglés se conoce como “listening”.

La pronunciación, los distintos acentos en función del país y región de quien hable la lengua en cuestión y también el acceso a nuevo vocabulario son algunos de los beneficios que esta actividad de refuerzo de un segundo idioma aporta al niño.

En cambio, al igual que ocurre con la lectura, hábito que también se puede introducir en una segunda lengua desde pequeños a los críos, no se trabaja la parte oral, fundamental para aprender cualquier idioma.

Actividades lúdicas
Para reforzar esta parte del aprendizaje, es interesante dedicar un ratito del día a la conversación. Puede ser con los papás en casa si estos lo hablan o lo están practicando, a través de las mencionadas actividades lúdicas que pueden ser físicas o digitales aprovechando las muchas aplicaciones especializadas en el aprendizaje de idiomas para niños que existen en la actualidad, o bien reforzando la práctica a través de clases particulares en escuelas online en las que se trabaje solo la conversación.

Estas últimas pueden ser también presenciales pero en los tiempos que corren es interesante saber que hay opciones sin moverse de casa, generalmente por plataformas como Skype, que han sustituido la vía tradicional para este tipo de clases, el teléfono. De esta forma, el niño no solo cuenta con el lenguaje verbal para expresarse, sino que también dispone del gestual.

Familias bilingües: ¿cómo introducir los dos idiomas?

¿Eres de una nacionalidad y tu pareja de otra y habéis tenido un hijo? ¿Tenéis claro en qué idioma le vais a hablar? Usad los dos. Te contamos cómo una educación bilingüe ayuda a un mejor desarrollo intelectual y emocional en los niños.

familia bilingüe

Cuando en una familia, el padre tiene una lengua materna diferente de la de la madre se puede plantear la duda de qué idioma elegir para hablar con el pequeño. La respuesta a esta pregunta es los dos. Cada uno el suyo. Además, no hay por qué esperar a que el niño crezca para que cada progenitor use su lengua materna con su hijo. De hecho, lo ideal es que lo hagan desde el nacimiento, desde el nacimiento de su bebé.

Lejos de ser negativo, el aprendizaje de dos lenguas de forma simultánea ayudará al pequeño a mejorar su conciencia lingüística, su capacidad de concentración y su habilidad para socializar y resolver conflictos. Razones más que de sobra para que las parejas bilingües no tengan miedo de educar en el bilingüísmo.

Un bilingüísmo que muchas parejas de la misma nacionalidad buscan en la escuela. Según Candy Hernández Albarrán, psicóloga del departamento de orientación del grupo Brains International Schools, “una educación bilingüe puede aportar grandes beneficios a los niños, no solo a nivel educativo, sino también en su desarrollo intelectual y emocional».

Los bebés de familias bilingües tienen más actividad cerebral

Cinco beneficios de educar en el bilingüismo

Según Brains International Schools, aprender dos idiomas desde la infancia tiene en concreto cinco beneficios.

Uno de ellos es que los cerebros de los niños expuestos al bilingüísmo desde edades tempranas presentan una mayor densidad de materia gris en la superficie cortical y en el lóbulo parietal inferior. Es más, cuando se ejercita el cerebro de los niños a través del aprendizaje de idiomas desde la primera infancia se consigue mayor estimulación en la capacidad de regenerar las conexiones entre neuronas. De esta forma y según recientes estudios se evita el desarrollo de enfermedades degenerativas del cerebro.

Otra ventaja del bilingüísmo es que la educación en dos idiomas promueve la flexibilidad cognitiva y la focalización de la atención. “Un alumno expuesto a un contexto bilingüe realizará estas tareas no sólo en la interacción social, sino también ante los diferentes contextos del lenguaje. Por ejemplo, la lectura en diferentes soportes, el cine, televisión y ante diferentes estímulos, como por ejemplo, los profesores o los amigos. Y todo ello conlleva mejoras en el rendimiento desde el punto de vista del desarrollo cognitivo”, matizan desde Brains.

La educación bilingüe es también, según esta entidad, la responsable de una mejora de la comunicación de los niños que la tienen, quienes además estarán desde pequeñitos ejercitando su memoria, lo que a largo plazo supondrá una ventaja en su vida cotidiana, mejorando su capacidad de relacionarse con otras personas.

Además, cuando los niños desarrollan su conciencia lingüística también desarrollan su pensamiento crítico implementando la capacidad de pensar y actuar desde otro punto de vista.

Brains también subraya que la educación bilingüe mejora las habilidades creativas y matemáticas.

No forzar ni obligar

Pese a todas estas ventajas, nunca se debe forzar a los niños a hablar una u otra lengua. De hecho es posible que al principio muestren predilección por una o incluso se niegue a hablar en la otra. Si así fuera no hay que regañarles ni obligarlos a hablar la que no quieren. Es una cuestión de tiempo y llegará el momento en que se comuniquen en las dos. De hecho, aunque al principio las mezclen, pronto las distinguirán claramente así como en qué situaciones y con qué personas han de usar una y otra.

Vídeo: 7 tips para aprender inglés más fácilmente

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