Hacia una accesibilidad literaria: el braille y la era digital

 Hacia una accesibilidad literaria: el braille y la era digital

Entre macrotipos, braille, ePubs y dispositivos OrCam, organizaciones y bibliotecas uruguayas continúan su lucha por la inclusión y la accesibilidad de las personas con discapacidad visual. Algo tan simple como un libro muchas veces no está al alcance de todos, por mero desconocimiento o porque no se encuentra disponible en el formato adecuado.

Brinda un marco legal para el acceso a obras publicadas por parte de personas con discapacidad visual en diversos grados y con dificultades para acceder a publicaciones impresas.

«En el último tiempo se ha creado mayor conciencia sobre la importancia de que todas las personas puedan acceder a la información independientemente del formato», dijo a Sputnik Milagros Puentes, bibliotecóloga de la Biblioteca Nacional de Uruguay (BNU), quien agregó que, como todos los cambios, estos «llevan su tiempo de maduración».

La BNU forma parte de la comisión de seguimiento que controla el cumplimiento del tratado, junto con la Fundación Braille del Uruguay (FBU), la Administración Nacional de Educación Pública, la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay y Universidad de la República.

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Estas organizaciones también son las únicas autorizadas a realizar intercambios transfronterizos de obras en formatos accesibles.

Macrotipos, ‘ePubs’, braille y dispositivos OrCam

«El porcentaje de material accesible es ínfimo en relación al formato convencional de lectura», dijo a Sputnik la representante de la FBU Carla Trivelli.

Según datos del censo de 2011 por parte del Instituto Nacional de Estadística, solo el 15,9% de la población uruguaya presenta alguna discapacidad, de la cual una cuarta parte presenta discapacidad visual, que no precisamente tiene que ser ceguera.

Es por ello que «han surgido varias formas de acceder a la lectura», dijo Trivelli, que agregó que de todas formas el braille es insuplantable porque genera una conexión especial para la persona.

Macrotipos para niños y adultos con baja visión, una técnica con «letras grandes, generalmente mayúsculas y un buen contraste», o el formato digital ePub que tiene la potencialidad de ser convertido a otros formatos accesibles como el braille o imprimirse con características adaptables, son otros de los soportes con los que trabaja la fundación.

Trivelli explicó que el formato ePub tiene un «diseño universal» muy bueno y que su «navegabilidad por el texto es muy amena».
Además de los formatos tradicionales, la BNU dispone de tecnología que permite la lectura de textos impresos. Los dispositivos se llaman OrCam, son lectores portátiles que funcionan con inteligencia artificial.
«Es un dispositivo chiquito, como un pendrive que se instala en las patillas de los lentes [del usuario]», dijo Puentes, quien agregó que el dispositivo lee textos tanto impresos como digitales, aunque en caso de manuscritos puede que no sea tan exacto.

Aprendizaje y el entretenimiento como prioridad
Para las personas no videntes, el acceso a material en braille sigue siendo fundamental, principalmente para niños cuando están en edad de aprender a leer y a escribir.

«Así como cualquier otro niño aprende a leer y escribir con un lápiz y un cuaderno, más allá de las computadoras, tablets y teléfonos que existan, un niño ciego necesita el braille para unir un grafema con un morfema, para unir las letras, para incorporar la lectoescritura. Después pasa a dispositivos electrónicos, pero esta instancia es fundamental y no lo decimos nosotros, lo dicen las neurociencias», expresó Trivelli.

La FBU tras adquirir financiamiento prioriza libros de estudio, que hoy cubren las necesidades escolares en las distintas escuelas públicas del país.

Además pone el foco en el entretenimiento. Los libro-juguetes son una de sus instrumentaciones para el público infantil. Libros con texturas, relieves, sonidos, y que además poseen formas identificables como de «caracol, casa o auto» son una manera creativa de incentivar el aprendizaje, el hábito de la lectura y el disfrute en el juego.

Colaboración internacional
En años anteriores revistas dirigidas a distintos públicos con discapacidad visual eran distribuidas por la fundación a lo largo de toda América Latina. Esa iniciativa formaba parte de un proyecto que culminó, pero la FBU continúa colaborando tras las fronteras en el marco del Tratado de Marrakech.

Organizaciones que estén registradas en países que hayan reivindicado el tratado pueden solicitar a la fundación sus materiales. La idea es favorecer el intercambio transfronterizo y no duplicar esfuerzos. Si un país adapta un ejemplar impreso a una versión accesible, los países adheridos al tratado ya podrían acceder a esa versión.

El Tratado de Marrakech es un escenario de excepción al derecho de autor, por lo que generar material accesible de obras ya publicadas es legal, pero no es tan naturalmente aceptado en algunos formatos.

Con la producción de libros en braille o macrotipo no hay mayores inconvenientes, pero en el formato ePub hay cierto «recelo» por parte de las editoriales dado que el formato digital puede usarlo una persona con o sin discapacidad visual.

Frente a esta situación se habilitan ciertos cuestionamientos cómo ¿dónde recae la importancia de compartir la lectura? ¿La experiencia debe ser un acto en solitario?
Lo cierto es que muchas veces se combinan los formatos o incluso se imprime con textos en tamaño convencional para que el docente o parte del entorno del lector pueda también acompañar, y enriquecer, la lectura.

 

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