Yoga: ¿Cuáles son sus beneficios para el cuerpo?

 Yoga: ¿Cuáles son sus beneficios para el cuerpo?

La práctica de este arte milenario trae múltiples ayudas físicas y mentales al organismo, confirmó la ciencia a través de diversos estudios.

A través del paso de los siglos, la práctica del yoga no solo se propuso ser una ventaja para todo aquello que abarca el ámbito mental y emocional, sino que también se ha confirmado que beneficia a la parte corporal como una herramienta contra enfermedades no transmisibles y el sedentarismo.

Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que la población mundial tiene altos niveles de sedentarismo y agregado a la pandemia de coronavirus que todavía sigue instalada, potencia la llegada de diversos flagelos como las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), algunas de las cuales son la diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas y renal. Cabe destacar que las ECNT representan el 60% de las muertes a nivel mundial y son un problema para la sociedad, apoyados en estudios epidemiológicos observacionales y experimentales.

Yoga: otra forma de prevenir
Una forma de prevenir las ECNT es efectuando actividad física con regularidad, pero no todas las personas tienen el tiempo o la predisposición para hacer ejercicios de alto impacto. Por eso hay diversas propuestas que se pueden ajustar a lo que uno busca, sin dejar de moverse.

Una de ellas es el Yoga, que constituye y combina un entrenamiento para el cuerpo y la mente, disponiendo ser un gran aliado para reducir el estrés y la ansiedad, mejorando las funciones autonómicas del cuerpo y facilitar un equilibrio neurohormonal por la disminución de la actividad simpática.

Cabe destacar, que el cuerpo humano está formado por células que precisan oxígeno para su normal funcionamiento, y la respiración yóguica se caracteriza por ser una respiración profunda y lenta que incrementa aún más el intercambio de gases pulmonares, lo que se traduce en un mayor aporte de oxígeno a todos los tejidos corporales. Esta mayor disponibilidad de oxígeno, a nivel local, en los tejidos es muy útil para disminuir los niveles de estrés fisiológico generados por la actividad del día a día.

Su función beneficiosa
Esta práctica milenaria asiática crea un sistema de bienestar y logra un rol en regulación y funciones, activando las respuestas parasimpáticas a través de la estimulación del nervio vago, hace que el yoga mejora el estado de ánimo y disminuye las respuestas negativas de tipo neuroendocrina e inflamatoria.

“El yoga es una actividad que ayuda a retomar un estilo de vida dinámico, y a su vez, reduce el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles, manteniendo un equilibrio físico y espiritual. Promover y facilitar los estilos de vida dinámicos genera una conexión con nuestro cuerpo a partir de herramientas que facilita la práctica y motiva a incrementar las capacidades mentales y físicas, evitando excusas como la falta de tiempo y las afecciones físicas para caer en el sedentarismo”, relató Nora Maas, directora de Maas Yoga, quien resaltó la gran cantidad de aportes que la práctica le da al cuerpo.

Estimulación positiva
Está comprobado por la propia medicina de deporte que las posturas de yoga traen múltiples beneficios en general, como por ejemplo: 1) son anatómicamente aprovechables al máximo por el cuerpo, son correctoras del desbalance de los hemicuerpos, tanto en la acción motora como en la columna vertebral. 2) las posturas estáticas son isométricas, o sea que estiran al músculo, le dan además fuerza, y ajustan la alineación corporal y 3) liberan las articulaciones y ensanchan la caja torácica, por lo que es la columna vertebral una de las más beneficiadas, así que se ha planteado que la edad corporal puede ser medida por la flexibilidad de esta.

Asimismo, en su momento se comentó que esta práctica puede ayudar a combatir ciertas dificultades en el organismo, como son las siempre preocupantes enfermedades no transmisibles, entre las cuales se pueden subrayar a las siguientes: Diabetes: es un trastorno metabólico que se desarrolla gradualmente y afecta a casi todos los sistemas corporales. Los ejercicios de yoga mejoran la agilidad física y la fuerza, mientras que los ejercicios de respiración (Pranayama) promueven el bienestar mental.

Cuando se practica adecuadamente y bajo la supervisión de un maestro experimentado, el yoga puede ayudar a realizar cambios bioquímicos en el cuerpo, mejorar los niveles hormonales, reducir el estrés, aumentar el índice metabólico, inculcar la disciplina, todo lo que conduce a mejores resultados con diabetes.

Enfermedades respiratorias: los ejercicios respiratorios, incluidos aquellos asociados con el yoga, tienen como objetivo alterar el reclutamiento muscular respiratorio, mejorar el rendimiento muscular respiratorio y reducir la disnea en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Esta revisión evalúa si los ejercicios son beneficiosos para personas con EPOC, al compararlos con ningún ejercicio y evaluando también otros efectos adversos.

Enfermedades cardiovasculares: realizar ejercicios de yoga con instructores capacitados puede disminuir la presión arterial y los niveles de colesterol “malo” (LDL), además de mejorar la función respiratoria y colaborar en el descenso de peso en las personas obesas.

¿Y el sector emotivo?
En cuanto a la parte emocional, los beneficios que trae esta milenaria práctica oriental del yoga son bajar notoriamente la ansiedad, no reaccionar impulsivamente, así como un cambio en nuestra forma de alimentarnos, la alineación corporal y fortalecimiento sin lesiones, meditación, habitar el silencio, manejo del estrés y desarrollar la autodisciplina y camino de superación.

Otro punto importante es no requiere de mucho tiempo o dinero para poder llevarla adelante, ya que una corta sesión es suficiente para sentir la energía que recorre el cuerpo, ya que con una simple colchoneta, toalla y unos pocos minutos al día, alcanzan para realizar cualquier postura de los distintos tipos de yoga que existen. Es importante entender que esta disciplina requiere coordinar los movimientos, ya que puede tomar hasta 10 minutos realizar la postura correspondiente.

El factor clave
Otro punto importante a tener muy en cuenta es que el yoga mejora la respiración, algo que suele ser natural y no siempre se hace bien. Cada bocanada de aire significa energía y vida que entra en el organismo. Así, además respirar correctamente ayuda a mejorar la realización de posturas, a serenar y oxigenar los órganos, logrando que puedan eliminar las toxinas como debe hacerse.

Un ítem final importante a considerar es que ayuda a organizar la vida cotidiana, a valorar todo tiempo y con dedicar unos pocos minutos, la salud corporal puede mejorar de forma sustancial en breves sesiones. Igualmente, siempre es bueno realizar una consulta con un medio para que este le recomiende iniciar la práctica del yoga, practica milenaria que ganó adeptos con el paso de los años, y en tiempos de postpandemia, se revaloriza aún más.

Yoga: distintas clasificaciones
Existen tipos de yoga que resultan en movimientos más suaves y relajantes, como el Hatha, que tiene posturas físicas y conectan la mente y cuerpo. Ayuda como terapia para prevenir lesiones y desarrolla una mejor postura corporal. Consiste en realizar posturas por poco período de tiempo combinándolas con respiración.

Para fortalecer el cuerpo, existen dos tipos básicos, uno es el Ashtanga, que está concentrado en conceptos de prohibiciones y control, ayudando a eliminar el estrés y mejorar el autocontrol. La segunda es Power yoga y difiere en el nivel de dificultad porque las posturas son simples, pero involucran un fuerte ejercicio cardiovascular intenso que necesita fuerza, resistencia y flexibilidad. Si se busca bajar la velocidad, aparece el Kundalini, que realiza movimientos lentos con posturas estáticas, por lo que se necesitará tener capacidad física. El otro es Yin yoga, y relaja la mente estirando el cuerpo durante minutos.

Posturas principales
Si bien existen varios tipos de postura, hay cinco principales para combatir el estrés: 1) Balsana: ayuda a relajar los músculos de la espalda, reduce el cansancio, brinda alivio a los pies y disminuye el estrés y fatiga. 2) Tadasana: se trata de una postura sencilla con numerosos beneficios. Colocamos de pie, separando un poco los pies al ancho de caderas y con la espalda recta y mirando hacia el frente. Los brazos separados y pies arraigados en el suelo. Fijar la mirada en un punto enfrente, a la altura de sus ojos, ya que servirá para mantener el equilibrio.

3) Vrksasana: es útil cuando intentamos conectarnos, ya que requiere de conexión con él aquí y ahora. Permite que pongamos toda la atención en postura y respiración, de manera que alejamos el foco de preocupaciones. 4) Uttanasana: ayuda a relajar espalda, hombros, cuello y cabeza. Resulta una postura más compleja si estamos empezando y no tenemos la flexibilidad necesaria, por lo que podemos comenzar con la media pinza. 5) Savasana: es la postura de relajación por excelencia y se realiza al final de la práctica para relajar y conectar cuerpo, mente y espíritu. Relaja la musculatura del cuerpo y calma el sistema nervioso.

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